Fragmento

“…Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua el corazon delatorcasa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí… ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez… nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme…”

El corazón delator (título original en inglés: The Tell-Tale Heart), también conocido como “El corazón revelador”, es un cuento del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, publicado por primera vez en el periódico literario The Pioneer en enero de 1843. Más tarde apareció en el periódico, perteneciente al escritor, The Broadway Journal dentro su edición del 23 de agosto de 1845.

La historia presenta a un narrador anónimo obsesionado con el ojo enfermo (al que llama “ojo de buitre”) de un anciano con el cual convive, hasta que cierto día decide asesinarlo. El crimen es estudiado cuidadosamente y tras ser perpetrado, el cadáver es despedazado y escondido bajo las tablas del suelo de la casa. La policía acude a la misma y el asesino acaba delatándose a sí mismo, imaginando alucinadamente que el corazón del viejo se ha puesto a latir bajo la tarima.

No se sabe cuál es la relación entre la víctima y el asesino. Se ha sugerido que el anciano representa en el cuento a la figura paterna y que su “ojo de buitre” puede sugerir algún secreto inconfesable. La ambigüedad y la falta de información sobre los dos personajes principales están en agudo contraste con el detallismo recreado en el crimen. Así mismo, se puede interpretar como en algunas de sus otras obras, una confrontación entre la locura y la cordura, pues el protagonista que funge como narrador, inicia con un discurso para ilustrar su equilibrio mental que a lo largo de la historia comienza a decaer.

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